La “dieta” mediterránea es conocida como una de las más saludables del mundo porque no es realmente una dieta, sino más bien un estilo de vida que se basa en una variedad de alimentos saludables, permite indulgencias ocasionales e incluye actividades físicas y sociales compartidas. Debido a la amplia variedad de opciones de alimentos incluidas y la flexibilidad, un número cada vez mayor de personas ha podido adaptar este estilo de vida y está viendo resultados positivos.