Las pechugas de pollo rellenas son una forma sencilla de disfrutar de proteínas magras y, a la vez, convertirlas en un plato divertido y original. Esta versión de espinacas y queso ricotta es apta para diabéticos y combina a la perfección con verduras sin almidón como el brócoli o los espárragos.
Precalienta el horno a 400 grados Fahrenheit.
En una sartén, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Agrega el ajo picado y sofríe durante aproximadamente 1 minuto, hasta que esté fragante.
Agrega las espinacas baby picadas a la sartén y cocina hasta que se ablanden. Sazona con sal kosher, pimienta negra y orégano seco. Retira del fuego y agrega el queso ricotta.
Abre cada pechuga de pollo haciendo un corte horizontal en el centro, dejando los bordes intactos.
Sazona el interior de cada pechuga de pollo con una pizca de sal kosher y pimienta negra.
Rellena cada pechuga de pollo con la mezcla de espinacas y queso ricotta.
Sujeta los bordes de las pechugas de pollo con palillos de dientes para mantener el relleno en su lugar.
Coloca las pechugas de pollo rellenas en una fuente para hornear y hornéalas en el horno precalentado hasta que el pollo alcance una temperatura interna de 165 grados Fahrenheit, aproximadamente 25 minutos.
4 Porciones
Reseñas y Calificaciones