¿Pizza baja en carbohidratos? ¡Claro que sí! La protagonista de esta pizza es la base de calabacín, que puedes usar para infinidad de pizzas o panes planos. En esta receta, la cubrimos con una sencilla salsa de tomate, jamón serrano y rúcula fresca.
Precalienta el horno a 260 °C. Cubre una bandeja para hornear con papel pergamino y rocíala con aceite en aerosol.
Cubre un plato grande o una tabla de cortar con cuatro capas de papel de cocina o un paño limpio. Coloca el calabacín rallado encima y espolvorea con sal. Deja reposar de 5 a 10 minutos.
Mientras tanto, mezcla los tomates triturados, el orégano, el ajo en polvo y la albahaca. Reserva.
Una vez que el calabacín haya reposado durante al menos 5 minutos, cúbrelo con otra capa de toallas y exprime para eliminar la mayor cantidad de líquido posible. Agrega el calabacín escurrido a un tazón grande con la harina de almendras, el huevo, el queso, el romero y la pimienta negra. Mezcla bien.
Coloca la masa de calabacín en el centro de la bandeja para hornear preparada. Extiéndela formando un rectángulo o círculo de aproximadamente 0,6 cm de grosor. Hornea la base durante 12 minutos, hasta que esté ligeramente dorada y los bordes crujientes.
Retira del horno e inmediatamente extiende la salsa de tomate sobre la masa mientras aún esté caliente. Cubre con lonchas de jamón serrano y rúcula, y luego corta en 6 porciones iguales.
6 Porciones
Reseñas y Calificaciones
Amazing!
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