Esta es una excelente manera de incorporar más cereales a tu dieta, y la quinoa adquiere una textura crujiente maravillosa al hornearse.
Precaliente el horno a 220 °C en modo convección o a 232 °C en modo tradicional.
Coloca la quinoa en una cacerola mediana con 1 taza de agua. Deja que hierva, reduce el fuego a bajo, tapa y cocina durante 15-20 minutos hasta que esté tierna.
Corta el calabacín por la mitad a lo largo. Con un cuchillo pequeño, haz un corte en forma de V en cada mitad y retira el centro, creando un hueco para el relleno. Pica la pulpa del calabacín que has retirado y resérvala para usarla en el relleno.
Mientras tanto, calienta el aceite de oliva en una sartén grande. Agrega la panceta, la cebolla, el ajo y el calabacín picado. Sofríe hasta que la panceta esté dorada. Retira la sartén del fuego y agrega los tomates. Añade la quinoa cocida y mezcla bien.
Rellena cada mitad de calabacín con media taza de la mezcla de quinoa y colócalas en una bandeja para hornear forrada con papel vegetal.
Hornea durante 20-25 minutos, o hasta que los calabacines estén tiernos al pincharlos con un tenedor. El relleno estará bien dorado.
6 Porciones
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