La autora Robyn Webb afirma: "Los pimientos morrones son deliciosos crudos, así que ¿por qué complicarse asándolos? Porque el fuego obra una magia increíble en el pimiento: transforma su sabor y textura, haciéndolo más jugoso, dulce y versátil que antes de ser cocinado. Los pimientos asados realzan el sabor de la pasta, los huevos, las sopas, los guisos, la pizza casera y muchos otros platos cotidianos".
Precalienta el horno a 200 °C. Unta los pimientos con una cucharada de aceite de oliva y colócalos en una bandeja para hornear poco profunda. Hornea durante unos 35 minutos o hasta que la piel de los pimientos esté dorada uniformemente, dándoles la vuelta 3 o 4 veces. Coloca los pimientos en un bol, cúbrelos con film transparente y déjalos enfriar hasta que puedas manipularlos.
Trabajando sobre un recipiente para recoger el jugo, pela los pimientos. Córtalos por la mitad y desecha el corazón y las semillas (cuela las semillas que caigan en el jugo), luego córtalos en rodajas gruesas.
Mide 1 ½ cucharadas del jugo de pimienta en un tazón pequeño (desecha el resto). Agrega el vinagre y el ajo y bate con la cucharada restante de aceite de oliva.
Coloca los pimientos en una fuente o en platos individuales para ensalada. Rocía con el aderezo y decora con las aceitunas y la albahaca.
6 Porciones
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