Si su médico le ha recomendado que suelte el salero, es posible que se pregunte por qué. La respuesta es el sodio, un mineral que se encuentra principalmente en la sal. "Demasiado sodio en la dieta de una persona puede aumentar su presión arterial, aumentando su riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y enfermedades renales", dice Lori Zanini, RD, CDE, autora de Diabetes Cookbook & Meal Plan for the Newly Diagnosed.
Si su médico le ha recomendado reducir el consumo de sal (la sal contiene sodio), quizá se pregunte por qué. Nuestro cuerpo necesita sodio para funcionar correctamente, pero el exceso de sal añade sodio adicional y puede elevar la presión arterial. La presión arterial alta aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, renales y accidentes cerebrovasculares. Si padece diabetes, enfermedades cardíacas o renales, controlar la presión arterial también es fundamental para controlar estas afecciones. Las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de padecer estas afecciones, por lo que es fundamental controlar la cantidad de sal que consume.
¿Cuánta sal debes consumir?
El sodio no es del todo malo. Necesitamos pequeñas cantidades para mantener sanos los nervios, los músculos y la hidratación. Pero la mayoría de la gente consume mucho más de lo que necesita.
- El estadounidense promedio tiene más de 3.400 mg de sodio por día.
- El límite recomendado es de 2.300 mg por día (aproximadamente una cucharadita de sal).
- Si tiene presión arterial alta o problemas cardíacos, su médico puede recomendarle incluso menos sal.
La mayor parte del sodio que consumes a diario probablemente no proviene del salero. Alrededor del 75 % proviene de alimentos procesados como pan, embutidos, sopas, comidas congeladas y queso. Las comidas de restaurante también son altas en sodio.
A continuación se muestran algunas formas sencillas de reducir el gasto:
- Elija carnes, pescados y aves sin piel ni adobos.
- Asar o cocinar a la parrilla las verduras para realzar su sabor natural.
- Pide salsas, aderezos y condimentos aparte.
10 maneras de dar sabor a la comida sin sal
Reducir la sal no significa que tu comida tenga que tener un sabor soso. Prueba estas ideas para realzar el sabor:
1. Hierbas y especias
Hierbas frescas o secas como la albahaca, el orégano, el tomillo y el romero aportan un sabor delicioso. Especias como el comino, el pimentón y la cúrcuma aportan un sabor intenso.
2. Ralladura y jugo de cítricos
La ralladura de limón, lima y naranja realza carnes, verduras y ensaladas. Los cítricos despiertan el paladar.
3. Ajo y cebolla
El ajo y la cebolla frescos, asados o salteados añaden un sabor y un aroma ricos y sabrosos.
4. Vinagres
El vinagre balsámico, el de sidra de manzana y el de vino tinto añaden sabor y profundidad a las ensaladas, verduras asadas y adobos.
5. Pimientos picantes
La cayena, los jalapeños y los chiles chipotle añaden picante y emoción a los platos.
6. Pimentón ahumado
El pimentón ahumado aporta a los alimentos un sabor ahumado como el de las carnes curadas.
7. Levadura nutricional
La levadura nutricional es un condimento similar al queso que añade sabor a sopas, palomitas y verduras asadas. También aporta vitaminas del complejo B.
8. Mezclas caseras sin sal
Mezcle ajo en polvo, cebolla en polvo, pimienta negra y hierbas secas para crear su propio condimento sabroso.
9. Aceites infusionados
El aceite de sésamo o los aceites con infusión de hierbas añaden un gran sabor a los salteados, aderezos y marinadas.
10. Asar y caramelizar
Asar las verduras resalta su dulzura natural y profundiza su sabor.
Con algunos cambios sencillos o nuevos condimentos, podrá encontrar maneras de disfrutar de comidas deliciosas y aptas para diabéticos sin depender de la sal. Al reducir el sodio para mantener una presión arterial saludable, descubrirá una mayor variedad de sabores.
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