Las judías verdes, también llamadas habichuelas, son una de las verduras más populares en Estados Unidos. Son una guarnición deliciosa que suele estar presente en reuniones familiares, fiestas y cenas entre semana. Ya sean salteadas, al vapor, escaldadas, enlatadas o congeladas, las judías verdes son una opción deliciosa y saludable.
Beneficios nutricionales de las judías verdes
Una taza de judías verdes es una fuente inagotable de nutrientes. Contiene cuatro gramos de fibra, en su mayoría soluble. Este tipo de fibra ayuda a reducir el colesterol LDL (colesterol "malo") y la presión arterial. Las judías verdes también son una buena fuente de vitaminas A y C. La vitamina C es un antioxidante que contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario y protege la piel. La vitamina A es importante para la salud de la piel, la visión y el sistema inmunitario.
Las judías verdes también son una buena fuente de manganeso, que contribuye al metabolismo, la salud ósea y la cicatrización de heridas. Además, al ser bajas en carbohidratos, son una excelente opción para quienes buscan reducir sus niveles de glucosa en sangre.
Cómo elegir judías verdes en el supermercado
Las judías verdes se pueden encontrar frescas, enlatadas o congeladas. Las frescas y congeladas son una opción ligeramente más saludable, ya que generalmente no contienen sodio añadido. Las judías verdes enlatadas suelen contener mucha sal, a menos que compres latas con la etiqueta "sin sal añadida". Si compras judías verdes enlatadas con sal, enjuágalas con agua fría para eliminar parte de la sal. Al comprar judías verdes frescas, asegúrate de que sean de un verde brillante y sin manchas. Deben estar firmes al tacto, no blandas ni babosas. Guarda las judías verdes frescas en una bolsa de plástico en el refrigerador hasta por una semana.
Las judías verdes congeladas son una opción práctica para la mayoría, ya que se conservan durante mucho tiempo en el congelador. Se presentan en diversos cortes: enteras, francesas y en rodajas.
Cómo preparar judías verdes
Algunas marcas de judías verdes congeladas se pueden cocinar al vapor en la bolsa, o puedes saltearlas en aceite con tus hierbas y especias favoritas para obtener una guarnición aún más deliciosa. Simplemente calienta aceite de oliva en una sartén con ajo y cebolla o chalotas, y luego agrega las judías verdes congeladas. Revuelve con frecuencia hasta que las judías verdes se ablanden. Sazona con una pizca de sal y pimienta.
Las judías verdes crudas son un excelente tentempié, especialmente si se mojan en hummus o en salsa de yogur con eneldo.
Añade judías verdes a tu ensalada favorita escaldándolas (sumergiéndolas en agua hirviendo y enfriándolas en agua con hielo) antes de mezclarlas con las demás verduras y el aderezo. Las judías verdes asadas están deliciosas cubiertas de queso parmesano recién rallado. La clásica combinación de vinagre balsámico y tomates queda estupenda con judías verdes tiernas y crujientes.
Recetas de judías verdes
Inspírate con estas recetas de judías verdes: